Sobre el fútbol
Se ha dicho mucho, sobre todo en ciertos círculos a los que pertenezco en parte. Que es una burda expresión de chovinismo, que es una excusa para gritar -al igual, habría que decir, que el sexo, las protestas, el karaoke, etc.- que es un grupo de weones detrás de una pelota (expresión preferida mayormente por mujeres). Por el otro lado, que es una pasión, que es la vida misma. Y a riesgo de sonar relativista y desabrido, diré que ambos extremos son una tontería, pero personalmente me molesta menos el segundo. El asunto es entretenido, es inteligible -más que el tenis, o a mí me resulta así- y te permite pasar un buen rato, o te deja con un sabor amargo, que por lo demás no dura demasiado. Con el tiempo he aprendido a tomarle el gustito a ver un partido con una mirada un poco más técnica y no sólo cuando juega Chile, y con gusto he notado que me proporciona un placer social. Así que fuera del hecho de que acabemos de salir de la copa América, quedo contento, porque seguí los partidos, pude opinar más o menos pertinentemente, y pude disfrutar con mi señor padre compartiendo comentarios y exhibiendo nuestra masculinidad frente a un aparato televisor.
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